Lucas 9:57-61 Iban por el camino cuando alguien le dijo: -Te seguiré a dondequiera que vayas. -Las zorras tienen madrigueras y las aves tienen nidos -le respondió Jesús-, pero el Hijo del hombre no tiene dónde recostar la cabeza. A otro le dijo: -Sígueme. –Señor -le contestó-, primero déjame ir a enterrar a mi padre. -Deja que los muertos entierren a sus propios muertos, pero tú ve y proclama el reino de Dios -le replicó Jesús. Otro afirmó: -Te seguiré, Señor; pero primero déjame despedirme de mi familia. Jesús le respondió: -Nadie que mire atrás después de poner la mano en el arado es apto para el reino de Dios.
Nuestro quinto valor nos enfrenta a dos palabras claves: Compromiso y Servicio. La primera nos califica la acción y la segunda nos la define. Es decir, el compromiso implica una responsabilidad adquirida que debe ser asumida con carácter de obligatoriedad, y el servicio implica la sujeción de nuestra voluntad a la del Señor. Cuando completamos la idea: “Comprometidos en el Servicio a Dios”, entonces debemos resaltar el carácter obligatorio, urgente y necesario de someter nuestra vida a los propósitos que Dios tiene para cada cual.
Todo ser humano necesita las mismas respuestas que llevaron a Saulo de Tarso a cambiar el curso de su vida: “¿Quién eres Señor?” y “¿Qué debo hacer, Señor?” En otras palabras, debemos tener un encuentro personal con Cristo en el que nos sometemos a él como nuestro rey. Una vez hecho esto nos ofrecemos en servicio a él (¿Qué quieres que haga?).
Todos tenemos un propósito por el cual estamos aquí en la tierra. Y ese propósito sólo puede ser cumplido a través del servicio obediente a Dios. Él nos capacitó con talentos naturales y Dones Espirituales para servirle y hacerlo con altos niveles de compromiso y excelencia. Así pues, cuando un cristiano decide no poner sus capacidades al servicio del Señor, no sólo está en un acto flagrante de desobediencia, sino que además está dejando de cumplir su propósito en la vida. Esta es la causa de tanta frustración y de tantos esfuerzos estériles.
En el pasaje bíblico que hemos propuesto nos muestra tres obstáculos que pueden retrasar o impedir nuestro servicio comprometido al Señor. Junto a ellas también veremos tres respuestas que nos señalan que el compromiso a servir es un asunto serio. Consideremos cada caso por separado:
- El Compromiso a Servir Es un Llamado que debe ser Considerado. Cuando leemos la intención de esta primera persona, parece ser genuina. Pero Cristo, que es Dios y conoce los corazones y las intenciones del hombre, sabía que este era un acto impulsivo. Para muestra sólo necesitamos observar que nada se supo de este hombre después de esta ocasión. Mateo, en el pasaje paralelo, identifica al personaje de este relato como un “Escriba”. Es decir, alguien que conocía muy bien las Escrituras y que probablemente reconoció en Cristo elementos claros del Mesías esperado por los judíos. Aun así, las dos causas que Cristo planteó fueron suficientes para una reconsideración al ofrecimiento:
- Debemos considerar que el Servicio a Dios no implica ganancia alguna. El Compromiso en el Servicio se ve truncado muchas veces porque la “voluntariedad” parece no exigir tanta responsabilidad. No faltamos al trabajo porque se nos descuenta el día o se nos enfrenta a consecuencias que nos afectan económicamente, pero esto no ocurre en nuestro servicio a Dios, porque es voluntario.
Si el siervo no está claro del por qué sirve, nunca podrá comprometerse, es decir nunca verá el servicio como una obligación adquirida que no se puede eludir y realizará colaboraciones puntuales en la obra del Señor siempre que éstas no molesten mucho su dinámica de vida. Cuando el creyente no tiene tiempo para comprometerse al servicio a Dios, entonces su vida está siendo sometida a otras ocupaciones lejanas al propósito de Dios para él. El servicio comprometido debe considerar que es un compromiso voluntario.
- Debemos considerar que el servicio a Dios no sugiere seguridad alguna. El siervo no busca su propio bien, o sus condiciones favorables. Debemos actuar a favor de los demás desde nuestra posición de seguridad, pero debemos romper nuestra posición de comodidad. Es decir, si no estamos firmes no podemos ayudar a otros, al igual que si no rompemos nuestra comodidad no podremos ayudar a otros. Las aves tienen nidos y mientras ellas se encuentren allí todo, para ellas y sus polluelos, estará bien.
Si el servicio nos hace imitadores de Cristo, entonces debemos saber que debe ejercerse voluntariamente y nos exige romper nuestra posición de comodidad.
- Debemos considerar que el Servicio a Dios no implica ganancia alguna. El Compromiso en el Servicio se ve truncado muchas veces porque la “voluntariedad” parece no exigir tanta responsabilidad. No faltamos al trabajo porque se nos descuenta el día o se nos enfrenta a consecuencias que nos afectan económicamente, pero esto no ocurre en nuestro servicio a Dios, porque es voluntario.
- El Compromiso a Servir Es un Llamado que no Puede ser Condicionado. El pasaje continúa y nos presenta un segundo caso. En esta oportunidad es el Señor quien se acercó a alguien y le pidió que le siguiera. El pasaje es claro al referir que se trata de otra persona diferente a la anterior y que no se expresa de una simple petición, sino de una orden directa a alinear su senda con la de Jesús. Veamos dos aspectos rápidamente de este llamado:
- Cristo manda a esta persona, y con él a todo creyente, a sintonizar nuestros planes con los propósitos que él ha diseñado para cada cual. La expresión “sígueme” es una orden que implica continuidad y da la idea de hacer que los caminos se unan o se igualen. Es decir, Cristo manda a esta persona a llevar su vida a la par con la vida que Cristo desea que lleve y permanecer en ello.
- El segundo aspecto que debemos resaltar del llamado es el propósito. En la respuesta de Jesús a la excusa de aquel hombre, le dice: “…tú anda y proclama el reino de Dios.” (v. 60) Esto nos permite ver cuál es el camino que el Señor desea que sigamos, el camino de proclamar el evangelio. Ya hemos discutido este tema en el valor anterior, “Evangelistas en nuestro estilo de Vida”, pero valga decir aquí que alinear nuestra vida con la de Cristo amerita enfocarnos en el propósito por el cual fuimos creados y ese propósito nos hace mensajeros del evangelio de salvación.
Ahora veamos en este segundo evento la excusa de este hombre: “Señor, permíteme ir primero a enterrar a mi padre.” (v. 59). La condición pudiera sonar razonable si la analizáramos sin mayor profundidad, pero la verdad es que el padre de este joven no estaba muriendo en realidad, tal vez ni siquiera estaba enfermo. La condición establecida sugería que no haría nada hasta que su padre muriera. Toda una excusa bien pensada para salir del paso.
Pues este personaje representa a aquellos que tienen una condición siempre lista para no aceptar el llamado de Dios. “Lo haré, pero cuando esté graduado”; “Lo haré, pero cuando logre tal o cual cosa”; “Lo haré, pero con la condición que antes me permitas obtener aquello que tanto ansío”; etc. La respuesta del Señor es clara: “Deja que los muertos entierren a sus muertos, y tú anda, proclama el reino de Dios.” (v. 60). Literalmente: “deja que los muertos espirituales se ocupen de enterrar a los muertos físicos”.
Es decir, el siervo de Cristo no debe poner como excusa o condicionar su servicio a Dios con aspectos que utilizan los que no tienen a Cristo. Para un no creyente podría ser una condición aceptable el enterrar a sus padres, pero para el verdadero creyente no. En ningún sentido el Señor nos está mandando a desconocer a nuestros padres, sino a asumir nuestro propósito sin usar nada como excusa.
- El Compromiso a Servir Es un Llamado que Debe ser Cumplido. Un tercer personaje entra en escena y una vez más Lucas nos aclara que se trata de otro diferente. Al igual que el primero, es éste quien se ofrece a seguir a Jesús. Pero notemos el tiempo en que propone ejercer la acción: “Te seguiré”. Futuro, activo del indicativo, lo cual implica luego de cumplir una acción mucho más importante o primaria. Este personaje representa a quienes tienen la intención de seguir al Señor, pero esto no es lo más importante en su vida. Visto así, veamos la excusa que se plantea: “…pero primero permite que despida a los que están en mi casa.” La palabra despedir da la idea de irse desprendiendo de algo. La construcción de la frase sugiere dejar que ese proceso de desprenderse de sus padres se vaya dando por sí solo hasta que ocurra. Ese proceso podría durar un período indeterminado de tiempo.
Este tipo de excusas recuerda a aquellos que dicen: -todavía no estoy preparado, o el famoso: -ahorita no… yo le aviso. Ambas son excusas que plantean un estado indeterminado de tiempo. Y el que se acostumbra a dejar en segundo lugar el servicio a Dios siempre tendrá algo que poner en primer lugar. En este sentido, el Señor responde con una ilustración tremendamente clara: “Ninguno que pone la mano en el arado y mira atrás, es apto para el reino de Dios.”
La idea de mirar atrás implica hacer algo que exige mayor urgencia. El que cuando ara no está concentrado en lo que hace, abrirá los surcos torcidos. Su trabajo no será correcto. Nada debe haber más importante que atender al llamado de Dios a su servicio comprometido.
Es necesario tener claro que todo creyente ha sido llamado y capacitado para ejercer un servicio comprometido a Dios, por lo tanto debe considerar, quitar todo condicionamiento y cumplir aquello para lo cual el Señor lo está llamando.
Ante esto podemos establecer algunos principios:
- Todo creyente verdadero ha sido llamado a ser un siervo comprometido a Dios.
- Toda capacidad y todo talento nos han sido otorgados para servir con compromiso a Dios. Esto es el cumplimiento del propósito de nuestra existencia.
- Nuestro compromiso amerita considerar el costo que implica servir al Señor.
- Nuestro compromiso nos exige dejar de lado todo lo que pudiera condicionar nuestro servicio a Dios.
- Nuestro compromiso nos llama a poner en primer lugar de nuestra vida el servicio a Dios.
Preguntas para pensar:
- ¿Cómo podríamos ponderar nuestros niveles de compromiso en el servicio a Dios?
- ¿Qué aspectos de nuestra vida deben ser considerados si deseamos servir comprometidos a Dios?
- ¿Qué excusa te detiene para establecer una vida comprometida en el servicio a Dios?




