DEVOCIONALES

DEVOCIONAL: JESÚS, OPORTUNIDAD PARA UNA NUEVA VIDA #DÍA3

por | Ene 20, 2026 | En su presencia | 0 Comentarios

Lee Lucas 5:1-11

Las oportunidades las pintan calvas. Este dicho popular describe el poco atractivo que pudieran tener, en un momento determinado, aquellas situaciones que representan una opción favorable para nuestra vida.  El no estar alertas y preparados para ver en medio de algo que a primera vista pudiera parecernos poco agraciado, podría llevarnos a desaprovechar una oportunidad que lamentaremos toda la vida.

El milagro de Jesús que veremos hoy, representó para Pedro una oportunidad que no podía dejar pasar. Así pues, una manifestación gloriosa del poder del Señor, se convirtió para este humilde pescador en un propósito de vida.

Conversemos sobre el evento

Cierto día Jesús estaba caminando por el mar de Genezaret y la gente se agolpaba sobre Él para oírlo enseñar. Lucas nos relata que el Señor vio dos barcas ancladas en la orilla del mar y subió a una de ellas, cuyo dueño era Simón Pedro. Jesús utilizó esta embarcación como tribuna para dirigirse desde el mar a toda la multitud que lo había seguido hasta allí. Una vez terminado de hablar, le hizo una petición a Pedro que cambiaría su vida para siempre.

En el evangelio según Lucas, capítulo 5 versículo 4 se nos narra el hecho de la siguiente manera:

        “Cuando terminó de hablar, le dijo a Simón: —Ahora ve a las aguas más profundas y echa tus redes para pescar.”

Para que Pedro obedeciera esta instrucción, debió estar bajo la influencia del mensaje que Jesús recién había predicado, porque de otro modo sólo estarían perdiendo el tiempo.

Ya habían recogido y limpiado las redes, por lo que la orden del Señor implicaba volverlas a alistar para el trabajo. Además, ya la hora en la que la pesca era más efectiva había pasado y no había sido nada productiva.

Pero el Señor sabía lo que hacía. Y con esta instrucción estaba a punto de mostrarles a estos expertos pescadores que:

JESÚS ES LA ÚNICA OPORTUNIDAD DE PERDÓN Y NUEVA VIDA A TODO AQUEL QUE CREE

Veamos en este milagro, tres principios claves que nos ayudarán a encontrar esa oportunidad de nueva vida, en Cristo Jesús.

El 1ro de estos principios es: Jesús puede ver más allá de lo que es opacado por causa de nuestros pecados. Si lo notamos bien, la orden de Jesús tenía un objetivo bien definido, “…echa tus redes para pescar.” Jesús simplemente le estaba mostrando a Pedro que toda su experiencia, que todas sus capacidades y todas sus herramientas, carecían de algo que Él sí poseía. Carecían de visión. Desde la posición en la que estaban, Jesús logró ver que una gran cantidad de peces serían atrapados sin resistencia alguna, por la acción obediente de Pedro.

No podemos saber cuál fue el tema tratado por Jesús en su enseñanza previa, pero seguramente sirvió para confrontar a Pedro con aquellas cosas guardadas en su corazón que no habían sido presentadas ante el maestro. Fue como si le dijera, ─Pedro, quiero mostrarte que soy capaz de ver hasta lo más profundo del mar, de la misma forma que soy capaz de ver hasta lo más profundo de tu corazón.

Cada vez que Jesús habla a nuestra vida, es una oportunidad que nos brinda de abrir nuestro corazón a Él. Pues no hay heridas, emociones, luchas ni pensamientos en nuestro ser que Él no conozca. Las profundidades de nuestra alma, están expuestas ante su mirada.

El 2do principio es, No importa las veces que hayas intentado vencer tus debilidades, ni las herramientas que hayas utilizado, si no lo has hecho en el nombre de Jesús nunca has tenido posibilidad de vencer. El versículo 5 nos muestra la respuesta de Pedro:

“—Maestro —respondió Simón—, hemos trabajado mucho durante toda la noche y no hemos pescado nada. Pero, si tú lo dices, echaré las redes nuevamente.”

Toda la experiencia y el trabajo arduo de estos pescadores, ya habían demostrado que ese no sería un buen día para la pesca. Pero hubo algo que no probaron, “pero si tú lo dices”.

Ciertamente, no hay nada que pueda impedir que lo que Jesús ha dicho, se haga. Así que, echar las redes “en el poder de las palabras de Jesús”, es hacerlo afianzado en sus promesas y sujeto a sus órdenes. Para Pedro la orden fue: “Lleva la embarcación hasta lo profundo del mar y vuelve a lanzar la red”.

Esto exigió una gran confianza y un gran esfuerzo de parte de Pedro, pero estuvo dispuesto a hacerlo. Si deseamos vivir una vida victoriosa, debemos aprender a confiar y a actuar de manera correspondiente a la voz de Cristo.

El 3er principio es, Cuando reconocemos a Jesús como el Señor de nuestra vida, Él cambiará nuestro potencial opacado por el pecado, por un propósito potenciado por su Autoridad. Cuando Pedro y sus acompañantes echaron las redes, sacaron más peces de los que hubieran podido imaginar. Tantos fueron, que tuvieron que pedir ayuda a la otra embarcación y aun así ambas estaban a punto de hundirse por el peso. En seguida Pedro cayó de rodillas ante el Señor y lleno de miedo le dijo: “¡Apártate de mí Señor, que soy hombre pecador!”

Pedro no tardó en entender que, si Jesús pudo ver lo que había en lo profundo del mar, entonces también puede ver en lo profundo de nuestro corazón.

Debemos entender que el Señor desea bendecirnos con la oportunidad de una nueva vida, pero ésta comienza cuando: en primer lugar, Le reconocemos como el Señor de nuestra vida. Ya Pedro había caminado con Jesús desde Betania, pero ahora, al llamarlo “Señor”, le estaba reconociendo como su dueño. En segundo lugar, Cuando reconocemos nuestra profunda necesidad de su perdón. No hay arrepentimiento genuino si no hemos caído de rodillas ante el Señor, aceptando que somos pecadores.

Y en tercer lugar, Cuando respondemos afirmativamente a su llamado. Jesús le dijo a Pedro: “No temas, desde ahora serás pescador de hombres”. Es decir, Jesús quiere tomar nuestras habilidades personales, para potenciarlas al máximo, a tal punto que serán útiles para su reino, de gran satisfacción para nosotros y de bendición para muchos. Esto define esa nueva vida. Una vida en la que el propósito de Dios para ti y para mí, nos llevará de triunfo en triunfo.

Reflexionemos sobre lo anterior

La pregunta es ¿Qué hay bajo la superficie de tu corazón? No importa cuán opacado esté tu verdadero valor por las cicatrices que el pecado y las luchas te han dejado. Hoy tienes ante ti la oportunidad que Jesús te brinda para vencer en su nombre y vivir bajo la bendición de un nuevo propósito.

Oremos   

Toma un tiempo para presentarte ante el Señor en oración. Reconócele como el Señor de tu vida. Confiesa ante Él tus pecados, actúa con firmeza ante las debilidades que te conducen a caer y asume con valor el llamado que Jesús te hace a servirle con lo mejor de tus capacidades.

Escucha la BBN Internacional en Linea

Videos más recientes