Lee Mateo 8:28-34; Marcos 5:1-20 y Lucas 8:26-39
Josh McDowell, en su libro “Evidencia que Exige un Veredicto”, nos relata el testimonio de conversión de un joven satanista. Este joven comenta que a los 17 años, conoció a una médium espiritista que lo introdujo en el mundo de las cartas astrales y el horóscopo. Esta mujer lo fue fascinando con el poder demoníaco que se esconde tras estos ritos, hasta que un día lo invitó a tomar un juramento de inclusión al mundo de los espíritus. Con pacto de sangre, el joven entregó su “corazón, cuerpo y alma a Satanás”.
El tormento incesante al que era sometido por el diablo que “ahora tenía derecho sobre su alma”, lo llevó a hacer cosas que según este él son inenarrables. A los 19 años, ya estaba totalmente desmoralizado, con ataques de histerismo y lleno de confusión. Un día, el horóscopo y las cartas, aseguraron que su vida ya no tenía utilidad, así que determinaron la fecha y la forma exacta como debía morir.
El día señalado para su muerte, siendo terriblemente atormentado por esos espíritus demoníacos que lo obligaban a suicidarse, tuvo el valor para llamar a un evangelista que había oído predicar la noche anterior, el cual lo llevó a Cristo, hallando una libertad que nunca antes imaginó tener.
Al momento de escribirse este testimonio, aquel joven trabajaba en un centro de conferencias bíblicas. Y afirmaba que su oración era, “Señor haz que yo sea una bendición para alguien que todavía esté atado a Satanás”. Muchos en la actualidad, juegan con estos ritos espirituales dándoles poca importancia. Ignoran que no hay nada más esclavizante y más denigrante que estar bajo el control de Diablo y sus demonios.
En el milagro que veremos hoy, nos encontraremos con un hombre que había llegado hasta el punto más bajo y despreciable al que alguien pudiera llegar. Fue tal el derecho que los demonios que lo poseían tenían sobre él, que lo habían llevado a vivir como una bestia salvaje. Su encuentro con Jesús, no sólo es una experiencia maravillosa de liberación, sino también de restauración y de un nuevo propósito para vivir.
COVERSEMOS SOBRE EL EVENTO
Los tres evangelios sinópticos son testigos de este maravilloso encuentro. Mateo capítulo 8, versículos 28-34; Marcos capítulo 5, versículos 1-20 y Lucas capítulo 8, versículos 26-39, nos cuentan que inmediatamente después del milagro en el que Jesús calmó la tempestad en el mar de Galilea, llegaron hasta la otra orilla en la región de Gadara.
Allí, Mateo nos habla de dos endemoniados que le salieron al encuentro, mientras que Marcos y Lucas nos hablan sólo de uno. Debemos aclarar que no hay contradicción entre los diferentes evangelistas, solo que Marcos y Lucas se enfocan en el personaje que mayor relevancia tuvo en este evento. Tal vez, aquel que estaba siendo poseído por el demonio que servía de líder y vocero de todos los demás.
El resultado de este encuentro, cargado de situaciones tan sombrías como gloriosas, nos deja suficientemente claro que:
EN JESUS HAY PLENA LIBERTAD Y ABSOLUTO CONTROL SOBRE EL DAÑO QUE EL MUNDO DE LAS TINIEBLAS DESEA IMPONER SOBRE NOSOTROS
No veamos estos encuentros de Jesús con personas atormentadas por espíritus demoníacos, como si se tratara de asuntos absolutamente fuera de nuestra realidad. Recordemos las palabras que Pablo les dijo a los Efesios, en el capítulo 6, versículos 11 y 12, de la carta que les escribió:
“Pónganse toda la armadura de Dios para que puedan hacer frente a las artimañas del diablo. Porque nuestra lucha no es contra seres humanos, sino contra poderes, contra autoridades, contra potestades que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales.”
Lo que Pablo nos indica aquí, es que Satanás y su ejército de demonios, continuamente están planteando estrategias engañosas con las que desean hacernos caer bajo su influencia controladora. Si hemos bajado nuestra guardia espiritual, entonces seguramente les hemos cedido poder sobre ciertas áreas de nuestra vida, con el que nos irán despojando progresivamente de nuestra libertad en Cristo.
Veamos en la experiencia de este hombre endemoniado, dos aspectos sobre la autoridad de Jesús, los cuales garantizan libertad espiritual a quienes acuden a Él, sin importan cuán profundo hayamos caído ante estas artimañas del enemigo.
En 1er lugar, La autoridad de Jesús es suficiente para liberarnos de la degradación a la que Satanás desea someternos. Podemos tener un cuadro bastante gráfico de la condición de aquellos hombres con los relatos que los tres evangelistas nos ofrecen.
En primer lugar, los tres coinciden en describir las cuevas que habían servido de sepulcros, como el territorio en el que habitaban. Con la tenebrosidad característica de un cementerio, estas cuevas posiblemente habían sido el lugar en el que tiempo atrás los muertos de aquella región fueron sepultados. Este sitio abandonado y alejado, servía de morada para estos hombres que ya no podían conseguir su lugar entre las demás personas.
Lo segundo que nos marca Mateo, era la violencia que los caracterizaba. Se refiere a ellos como “fieros”, sumamente violentos y peligrosos. Tanto, que nadie se atrevía a pasarles cerca. Marcos y Lucas, nos dicen que aquel endemoniado tenía una legión de demonios. Si somos literales, podríamos pensar entre tres mil y seis mil, o también podríamos interpretar el término como una manera de referirse a muchos demonios. Lo cierto es, que estos controlaban su conducta y su mente, haciéndole actuar con toda clase de perversidad y manifestando un profundo odio hacia todas las demás personas.
Hasta aquí el cuadro de estos hombres ya es bastante deprimente. Pero hay más. Marcos nos dice que eran atados con cadenas y grilletes, pero los hacían pedazos. Tal vez en los momentos en los que aquellos demonios no se manifestaban, algunos habitantes de los pueblos cercanos los encadenaban. La idea de Marcos deja claro que se utilizaba cadenas de gran fortaleza, sometiéndolos de manera tal que librarse sería humanamente imposible. Pero aun así, no podían contenerlos. Literalmente: “nadie los podía domar”. Una idea que se utilizaba para referirse a las bestias.
Marcos también nos dice, que “continuamente, de noche y de día, estaba en los sepulcros y en los montes, dando alaridos e hiriéndose con piedras”. Estos alaridos sugieren gritos muy fuertes de temor y dolor, en medio de los cuales se golpeaban contra las rocas de aquellas cuevas, hasta destrozarse.
Lucas, nos indica que estaba desnudo y cierra esta deplorable y tenebrosa condición, señalando que tenía mucho tiempo sometido a esta posesión. Aquel hombre era digno de una película de terror y seguramente así podían verlo aquellos que moraban en aquella región. Una bestia que sufre un terrible tormento y trata de ponerle fin acabando con su vida.
Pero estos demonios que habían estado destruyendo la vida de estos hombres, ahora caen de rodillas ante Jesús y le dicen: “¡Te ruego por Dios que no me atormentes!” La idea es bastante extraña, pues le están pidiendo al Señor que se comprometa con ellos a no torturarlos. Tal vez esto esté relacionado con el “abismo” que Lucas nos menciona. Pues le pedían que no los enviara allí.
El abismo, es un lugar de encierro en el que algunos ángeles caídos están aguardado el día de los juicios de Dios. Mientras tanto, este vacío sin fondo, que es literalmente el abismo, será su prisión. El Señor les concedió su petición y los dejó entrar en un hato como de dos mil cerdos, los cuales cayeron por un desfiladero hacia el mar.
Notemos que, a la voz de mando de Jesús, y a diferencia del milagro de liberación que consideramos en el devocional anterior, estos demonios que conformaban un ejército, salieron sin hacer siquiera un intento por dañar más a estos hombres.
Hay muchas situaciones que podrían llenar nuestra vida de las mismas miserias que estos hombres padecían, producto de esta acción demoníaca. Un sentimiento de soledad profundo; una condición de amargura injustificada, pero a su vez inevitable; el abandono de aquellos que esperábamos estuvieran allí para nosotros; vergüenza, maltratos, abusos y hasta el dolor silencioso que pudiéramos llevar por dentro, son algunas manifestaciones de la acción que satanás puede usar para hacernos caer en un pozo de miseria.
Debemos saber que Jesús tiene el poder para hacer que esta condición termine ahora mismo. Sólo debemos acudir a Él
En 2do lugar, La autoridad de Jesús es suficiente para restaurar nuestro sentido de capacidad con el que Satanás desea intimidarnos. Si nos preguntáramos qué podría ser de un hombre que ha vivido tantas experiencias amargas como este, resultaría terriblemente difícil esperar que alcanzara a vivir una vida plena. Pero el Señor, hizo con este hombre, al igual que con joven del testimonio inicial, un ejemplo de vida para otros que sufrían los mismos tormentos que ellos. Marcos, nos muestra la nueva vida que la libertad dada por Cristo le otorgó a este hombre. Así que, finaliza el relato de la siguiente manera. Versículos del 18-20:
“Mientras subía Jesús a la barca, el que había estado endemoniado le rogaba que le permitiera acompañarlo. Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: —Vete a tu casa, a los de tu familia, y diles todo lo que el Señor ha hecho por ti y cómo te ha tenido compasión. Así que el hombre se fue y se puso a proclamar en Decápolis lo mucho que Jesús había hecho por él. Y toda la gente se quedó asombrada.”
Este hombre, que había sido convertido en una piltrafa humana, cuya vida era un tormento para quienes lo veían, ahora se levanta totalmente sano y libre de su condición. Lucas nos habla de la primera impresión que causó en quienes lo vieron.
35 “Cuando lo vieron vestido y en su sano juicio, sentado a los pies de Jesús, tuvieron miedo.”
Ya no había más vergüenza, pues su desnudez había sido cubierta; estaba mentalmente sano, mostrando una paz sorprendente y estaba sentado a los pies de Jesús, donde disfrutaba de una seguridad que nadie podría volver a robarle.
Bajo esta nueva condición, y dispuesto a entregar su vida al Servicio de aquel que lo rescató del lodo cenagoso en el que estaba, recibió la comisión de ir a los suyo y mostrarse como ejemplo del amor y el poder de Jesús. Algunos eruditos piensan que éste hombre fue el precursor del evangelio en Decápolis.
Jesús puede hacer de aquellos que Satanás convirtió, a través de heridas, perturbaciones y abusos, en personas sin razón de ser, no sólo personas libres, seguras de sí mismas, amadas, idóneas y valiosas, sino que además capaces de desarrollar efectivamente un nuevo propósito de vida, el cual será de bendición a muchos que caminan por las mismas sendas de las que ellos fueron rescatados.
REFLEXIONEMOS SOBRE LO ANTERIOR
La pregunta es ¿Has cedido terreno ante los ofrecimientos de Satanás? ¿Estás siendo atormentado silenciosamente por un torbellino de degradación y devaluación personal? Si es así, Entonces necesitas venir a los pies de Jesús, en donde encontrarás perdón, restauración, libertad, seguridad y una nueva razón para vivir.
OREMOS
Toma un tiempo para presentarte ante el Señor en oración. Te invito poner un punto final al poder que una vez le diste a Satanás. Ven a Jesús y entrégale tu vida tal y como estás en este momento. Él tiene el poder y la autoridad para rescatarte de la realidad dolorosa en la que estás ahora y para darte una nueva razón de vivir.




