Lee Marcos, 1: 21-28 y Lucas 4: 31-37
Una de las estrategias más efectivas que Satanás ha utilizado para ejercer control en el mundo moderno, ha sido llevarnos a ideas erróneas acerca de su existencia. Pues, nadie se prepara para hacer frente a un enemigo cuya realidad no es segura. Usemos como ejemplo la pasada pandemia por Covid 19.
La manera abrupta como hizo su aparición en el panorama mundial, la poca eficiencia mostrada por el organismo internacional de la salud, la falta de información oficial en muchas naciones y las continuas contradicciones en cuanto a las estrategias preventivas y curativas, hicieron que todo un universo de teorías conspirativas, se formara en cuanto al tema. Por esta causa, muchos no le dieron importancia al problema en un primer momento.
Simplemente, no trazaron estrategias de control y al no hacerlo tuvieron que enfrentar una propagación terrible del virus, que trajo casos de mortalidad tan cercanos que ya no les fue posible negar la existencia del problema. Muchos no se cuidaron porque su primera impresión fue negarse a aceptar la existencia del virus.
Hoy, pudiéramos aventurarnos a decir, que sabemos tan poco acerca de lo ocurrido, como al principio, pero en virtud de las experiencias vividas, pocos serán lo que se atrevan a afirmar que el Covid 19, no fue real. De la misma manera ha operado el mundo de las tinieblas desde el principio de los tiempos.
Muchos lo niegan porque no es posible verlo y otros han generado todo tipo de teorías místicas al respecto, alejándonos, por exceso por defecto, de la actividad real y sumamente peligrosa que este reino representa. Comenzaremos a partir de hoy, a considerar una serie de milagros realizados por Jesús en favor de personas que estaban siendo atormentadas de diferentes maneras por espíritus demoníacos. Creemos que estos eventos, nos dan suficientes evidencias para aceptar que hay un poder satánico que opera en el mundo, el cual no debe ser ignorado.
Pero, y creemos que más importante que lo anterior, también conseguiremos suficientes evidencias, para poder descansar en Jesús, quien ejerce absoluta autoridad sobre Satanás y sobre todo su ejército de demonios. El día de hoy, nos conseguiremos con un hombre atormentado por un espíritu inmundo, el cual recibió por parte de Jesús, liberación y una nueva oportunidad para vivir.
Este evento es narrado en los evangelios según Marcos, capítulo 1 versículos 21-28 y Lucas, capítulo 4, versículos 31-37. El contexto de dicho evento, nos lleva a una sinagoga de Galilea un día sábado, en la cual estaba Jesús enseñando y tanto Marcos como Lucas, destacan que aquellos que estaban allí presentes, “se asombraban de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.”
Cada principio, cada verdad y cada interpretación de las Escrituras producía en los oyentes una sensación de plenitud, que no era la acostumbrada. La palabra “autoridad”, utilizada por ambos evangelistas, da la idea de absoluta libertad para actuar. Es decir, Jesús enseñaba con tal seguridad, que los oyentes podían percibir, cierta divinidad en su doctrina.
CONVERSEMOS SOBRE EL EVENTO
Sin duda alguna, fue esta enseñanza centrada en la verdad que el Señor estaba impartiendo en aquella sinagoga, lo que llevó al demonio que poseía a este hombre a reaccionar en medio de la reunión. Marcos se refiere al espíritu que lo dominaba como inmundo, mientras que Lucas, como un demonio inmundo.
Notaremos que, en los tres evangelios sinópticos, se utiliza la idea de “espíritu inmundo y espíritu de demonio” de manera indistinta. Así que, estamos ante un hombre, que bajo el control de un demonio, se levantó en contra de las enseñanzas de Jesús. La respuesta del Señor a esta manifestación demoníaca, nos muestra de manera contundente que:
JESÚS TIENE ABSOLUTA AUTORIDAD SOBRE TODO PODER SATÁNICO QUE PRETENDA ATORMENTARNOS.
En los evangelios podremos ver que Satanás y sus demonios tienen poder para poseer a quienes no han depositado su confianza en Cristo, para atormentar e influenciar a los creyentes descuidados, para afectar la salud de cierta manera y ante ciertas circunstancias y para evitar que aquellos que no han tenido un encuentro personal con Jesús puedan ver efectivamente la verdad.
En el caso del relato de hoy, estamos ante una posesión demoníaca, la cual es definida por el Profesor Samuel Pérez Millos como: “La obra que los demonios hacen entrando en una persona y controlándola.” Esta posesión es hecha a través de tres pasos: Primero entran en el cuerpo de la persona; segundo, usan este cuerpo para manifestar visiblemente su poder y tercero, llevan a la persona poseída a un estado de miseria y degradación.
En este cuadro de sometimiento absoluto, se encontraba aquel hombre de la sinagoga de Capernaum. Hay tres aspectos de la autoridad de Jesús sobre el mundo de las tinieblas, que quedan claramente expuestos en este milagro: En 1er lugar, Jesús mostró su autoridad para someter al demonio que atormentaba a aquel hombre. Notemos, cómo Marcos nos presenta la dinámica entre Jesús y el demonio. Versículos 23-26:
“Pero había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, que dio voces, diciendo: ¡Ah! ¿qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Sé quién eres, el Santo de Dios. Pero Jesús le reprendió, diciendo: ¡Cállate, y sal de él! Y el espíritu inmundo, sacudiéndole con violencia, y clamando a gran voz, salió de él.”
Cuando este hombre alzó la voz, todos le vieron hablar, pero enseguida, Marcos al igual que Lucas, nos muestran que Jesús no le contestó a él, sino al poder que lo estaba dominando. El espíritu, al oír las enseñanzas de Jesús, notó en seguida que se trataba de Dios hecho hombre y se manifestó en contra de Él. Ahora, aquella autoridad que tenía sorprendido a los presentes, dejó de ser discursiva para volverse práctica.
Es interesante que los demonios reconozcan la deidad de Cristo. La expresión “El Santo de Dios”, los relaciona con el Salmo 16:10 y con Daniel 9:24. Que no sólo se refieren al Mesías, sino que también lo relacionan con Dios, quien es el único Santo en sí mismo. Muchos de los presentes no reconocieron en Jesús estos atributos que el demonio identificó de inmediato. Además, este espíritu inmundo reconoció que Cristo será quien ponga punto final a su existencia.
El término “destruir”, usado por el demonio da la idea de acabar por completo. En Mateo 25:41, se nos dice que Satanás y sus ángeles serán echados en el lago de fuego, así que estos demonios conociendo su fin, reaccionaron ante la presencia de Jesús, el juez que ejecutará su sentencia. Esto explica el plural “nosotros” que usa el espíritu inmundo, pues se refiere a la suerte que les espera a todos ellos. Ambos evangelistas nos narran que tras tal declaración, el Señor le “reprendió”.
Es decir, impuso su autoridad sobre él, impidiéndole seguir hablando. Satanás sigue activo atormentando y dañando a todos cuantos puede en el mundo de hoy. Y para ello utiliza algunas entradas que le otorgan poder sobre nuestras vidas. No se nos habla aquí de las causas que llevaron a este hombre a padecer de este mal, pero la lujuria, la idolatría, la vana gloria y el prestar oídos a falsas enseñanzas, son descuidos a los que Satanás sabrá sacar provecho. Pero hay uno más, que por común debemos considerar. Efesios 4:26-27 dice: “Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo.” Una de esas puertas que le dan poder a Satanás sobre nuestra vida es la amargura.
Ese rencor enconado en nuestro corazón, termina cediendo un espacio en nuestra mente a Satanás que usará para perturbarnos. Por eso si hay rencor guardado en nuestra vida, apelemos sin demoras a la autoridad de Jesús. En 2do lugar, Jesús mostró su autoridad para detener el daño que este demonio ejercía sobre aquel hombre.
La expresión, “cállate”, usada por Jesús, literalmente quiere decir: “Se amordazado”. La idea expresa el uso de un bozal que tiene por objeto impedir que una bestia cause daño. Así que, el Señor con su autoridad impidió que este espíritu inmundo pudiera seguir dañando a este hombre. Muchos de nosotros, necesitamos experimentar el alivio que este hombre sintió al momento que el Señor cerró las fauces de este demonio que lo atormentaba.
Aunque en nuestra vida no se esté hablando de una posesión, pudiéramos muy bien ser víctimas de un tormento continuo con el que Satanás está tratando de hacer miserable nuestra vida. Si es así, entonces necesitamos recurrir a quien tiene el poder para amordazar, esas situaciones que nos están dañando. Y en 3er lugar, Jesús mostró su autoridad para expulsar el demonio que poseía a aquel hombre. La orden siguiente que Jesús dio fue, “sal de él”. Una orden de cumplimiento inmediato y absoluto. Y a aquel demonio no le quedó otra alternativa que salir. Pero en su retirada quiso hacer un daño final. Marcos nos dice que:
“…el espíritu inmundo, sacudiéndole con violencia, y clamando a gran voz, salió de él.”
Esta sacudida, da la idea de una convulsión, pues Satanás no dejará nunca a una víctima si luchar, así que trató de generar un daño permanente en aquel hombre, pero Lucas nos aclara un poco más el evento:
“Entonces el demonio, derribándole en medio de ellos, salió de él, y no le hizo daño alguno.”
El asunto es que ahora este hombre estaba bajo el amparo de Jesús. Y estando allí, no hay posibilidad de sufrir daño. Jesús, tiene total autoridad para someter todo aquello que nos atormenta, despojarlo del poder que ejerce sobre nosotros y para liberarnos por entero. Sólo debemos acudir a Él, rendidos ante su autoridad.
REFLEXIONEMOS SOBRE LO ANTERIOR
La pregunta es ¿Estás luchando hoy contra alguna situación que te atormenta? ¿Has descuidado algún área de tu vida que pudiera ser usada por Satanás para perturbarte? Si es así, Entonces necesitas acudir a Jesús. Entrega ante su autoridad todo aquello que el enemigo, pudiera usar para hacerte daño, llenarte de temor, de dudas, de rencor, de avaricia y de pecado.
OREMOS
Toma un tiempo para presentarte ante el Señor en oración. Te invito a someter ante la autoridad de Jesús todo aquello que necesite ser restaurado en tu vida. No le des lugar al diablo. Antes bien, permite que la autoridad de Jesús te ampare y te haga libre.




