Todo esfuerzo que realizamos debe tener un objetivo claro. No tiene sentido sacrificarse por algo que no sabemos hacia dónde nos lleva.
Cuando trabajamos por formar hábitos con la intención de fortalecer nuestra vida cristiana, lo que realmente perseguimos es conocer más a Cristo.
En este sentido, 1 de Pedro 2:1-3 nos muestra lo siguiente:
“Por lo tanto, abandonando toda maldad y todo engaño, hipocresía, envidias y toda calumnia, deseen con ansias la leche pura de la palabra, como niños recién nacidos. Así, por medio de ella, crecerán en su salvación, ahora que han probado lo bueno que es el Señor.”
La frase: “…la leche pura de la palabra…” se refiere a todo el contenido de la Biblia, en el cual podremos conocer de manera personal y plena a Cristo. Es decir, nos alimentamos cada día con la Palabra de Dios, para conocer quién es Cristo, qué quiere Él de mí y cómo puedo parecerme cada vez más a Él.
La razón de esto en tan sencilla como lógica, Cristo es el modelo suficiente y necesario al que debe apuntar nuestro crecimiento espiritual.
Por lo cual debemos vivir sabiendo que…




